Yacimiento "El Quez"

"El Quez"
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Yacimiento-Necrópolis Islámica “El Quez”

Ficha Técnica 
Nombre del Yacimiento: El Quez (Alberite de San Juan, Zaragoza)
Adscripción cultural: Bronce Medio, Campos de urnas, Hispano-Visigodo y musulman (s. XI-XII)
Año actuación: 1990, 1ª Campaña
Directores Excavación: José Luis Cebolla, José Ignacio Royo y José María Viladés.
Organismos que financiaron la excavación: Dpto. Cultura DGA y MOPT.
Introducción

El Yacimiento del Quez se sitúa en el extremo NE del termino municipal de Alberirte de San Juan, a un kilómetro de distancia de dicha localidad y a igual distancia de Magallón; localizándose sobre dos cerros testigos de origen mioceano a orillas del río Huecha, el cual ha excavado un profundo acantilado al pie de éstos en toda su ladera Oeste.


Este conjunto arqueológico se descubrió en 1968, durante unas labores agrícolas en la ladera Norte del cabezo más elevado, en el transcurso de las cuales apareció un sarcófago de alabastro con enterramiento y ajuar de época hispano-visigoda. Posteriormente se documentó la existencia de un poblado de los Campos de Urnas del Hierro en ese mismo lugar, dándose la primera noticia científica sobre el yacimiento (1978).
La existencia de materiales romanos y medievales, situados en la parte baja del cabezo de mayor altura, confirmaba la presencia de un hábitat continuado en la zona desde la Prehistoria hasta la Edad Media, confirmándose ésta con la aparición de una necrópolis tumular de incineración de la 1ª Edad del Hierro en el segundo cabezo, en la que debido a la explotación de una cantera de arcillas, habían aparecido restos de estructuras tumulares e incineraciones, con presencia de varias urnas a mano y restos metálicos en bronce y hierro que podían fecharse en torno al siglo V a.C. Las urnas recuperadas remiten a módelos presentes en otras necrópolis del valle medio del Ebro (Cortes, Epila, ...).
En 1987, como consecuencia de la redacción del proyecto de variante de circunvalación de la población de Magallón, en la carretera nacional 122, el Servicio de Patrimonio Histórico Artístico de la DGA, remitió al MOPT un informe en el que hacía constatar la presencia del yacimiento y que afectaría al nuevo trazado de la carretera. Ambos organismos se pusieron de acuerdo para llevar a cabo una actuación de urgencia sobre todo el trazado de carretera que discurriese por terreno potencialmente arqueológico.

 

Objetivos y Metodología

Para llevar a cabo dicha actuación se contrató a dos técnicos arqueólogos (J.L. Cebolla y J.M. Viladés)., corriendo a cargo del MOPT, los gastos de maquinaría, peones, material e infraestructura técnica (fotografía, foto aérea, almacenes, etc..). Además del personal contratado, se contó en todo momento con la colaboración de varios vecinos de los pueblos cercanos y de un equipo de licenciados de la Universidad de Zaragoza.
Los trabajos de campo se desarrollaron durante el mes de Febrero de 1990, ocupado un área superior a 2000 metros cuadrados, afectados por el trazado de la variante y los terraplenes laterales. Estos consistieron por un lado, en el seguimiento de las obras de desmonte, localización de restos arqueológicos y excavación exhaustiva de las áreas afectadas directamente por las obras de construcción de la carretera o sus terraplenes. Por otro lado, la utilización de medios mecánicos y humanos en las tareas de retirada de niveles estériles, o de excavación, según los casos, resultaron de gran importancia para el desarrollo de la excavación y su conclusión en un tiempo record.
La falta de presupuesto para el estudio de los materiales recuperados en la excavación, como en otras ocasiones, ha impedido hasta la fecha el que pueda abordarse un tratamiento científico y pormenorizado de dichos materiales, especialmente los restos arqueológicos, sin el cual es imposible abordar la memoria en dicha intervención.

Resultados

La excavación sistemática de la zona afectada dio como resultado el descubrimiento de una extensa necrópolis islámica , la más grande de Aragón y la segunda de España. En contadas ocasiones situándose entre los espacios dejadas por las tumbas musulmanas, aparecieron restos muy dispersos de material cerámico fechable en la Edad del Bronce y algunos hoyos excavados en la roca.
La necrópolis islámica o “Maqbara” de El Quez

Los primeros restos aparecieron en el Km 1,580 de la variante. La excavación se dividió en dos sectores, documentándose un total de 148 tumbas, la mayor parte de las cuales aparecieron en deficiente estado de conservación, tanto por causas naturales, como por los propios trabajos relacionados con la carretera.
La Maqbara de El Quez sigue en cuanto a ubicación y organización interna, el tratado de Malic ben Anas, con paralelos evidentes en el cementerio islámico de San Nicolás de Murcia. Se localiza, siguiendo la tradición islámica, extramuros de la ciudad y al borde del antiguo camino medieval que unía las localidades de Alberite y Magallón, población está a la que muy bien pudo pertenecer el cementerio en cuestión.
Las tumbas aparecen excavadas directamente en terreno arcilloso, con una fosa simple cuya profundidad media es de 50 cm, sin una diferenciación acusada entre los pies y la cabecera. Las anchuras de dichas fosas rondan los 50 cm, estrechándose bastantes veces en la zona central. La longitud media de dichas sepulturas ronda los 170 cm.
En cuanto a la distribución espacial de la necrópolis se ha documentado una organización de las sepulturas en forma de calles y manzanas que agruparían una serie de tumbas en doble fila.
El ritual detectado en el Quez es casi idéntico en todas las sepulturas excavadas: deposición del cuerpo en decúbito lateral derecho,,piernas ligeramente flexionadas, en la mayoría de las ocasiones en posición fetal completa; brazos a lo largo del cuerpo y ocasionalmente las manos cruzadas sobre el pubis, aunque la mayoría aparecen desplazadas.  La orientación de los pies es hacía Noreste, la cabeza hacía el Suroeste y el rostro hacia el Sureste mirando hacía la Meca. Normalmente suelen tener al menos cuatro piedras señalando las esquinas y un cipo o pequeña estela, lo que explicaría la aparición de piedras de mediano tamaño sin un contexto definido.
No parece existir entre los enterramientos una separación de sexos, aunque algunas zonas parecen reservadas para sepulturas infantiles. También aparecen con relativa frecuencia los enterramientos dobles que corresponden con seguridad a unidades familiares, especialmente padres o madres con hijos y en ocasiones adulto con adulto.
Las tumbas nunca dan ajuar, salvo en dos casos: Una sepultura infantil, con presencia a la altura del pecho del niño de una pequeña campana y posible gato que muy bien pudo ser su mascota.(figura campana)
Los Hoyos de la Edad de Bronce

Se localizaron entre las sepulturas 40 y 45 de la necrópolis islámica, situándose al igual que ésta, excavados en la roca margosa y conservados por encontrarse en áreas libres de enterramientos musulmanes. Aunque aparecieron muy alterados por la realización de varias sepulturas, se han podido diferenciar al menos cuatro de estas estructuras, una de ellas casi destruida en su totalidad. Se trata de hoyos de forma cilíndrica , paredes verticales y fondo plano, excavadas en la roca margosa, con una profundidad máxima conservada de unos 30 cm. El diámetro de los mismos oscila entre 90 y 110 cm.
De todos ellos , merece destacar el hoyo nº 2, el cual pudo excavarse con meticulosidad debido al encontrarse menos alterado que el resto.(Foto B/N).De forma circular, tiene un diámetro de 110 cm, paredes verticales y fondo plano, con un relleno de tierra arenosa muy compacta con lajas calizas horizontales y cantos de río con señales de exposición al fuego. El material arqueológico apareció muy fragmentado y mezclado, al parecer sin orden, consistiendo en cerámica y material lítico.

 

Cerámica:
- Varias carenas muy acusadas de superficies bruñidas.
- Borde con pezón de cuello recto y vertical.
- Dos bordes rectos con ligero engrosamiento.
- Un fragmento de pared con asa de puente.
- Un fragmento de fondo plano.

Material lítico:
- Un núcleo de sílex
- Una lasca de sílex sin retocar
- Un fragmento de molino barquiforme.
- Un fragmento de machacador.